TIROIDECTOMÍA

Llamamos tiroidectomía a la técnica quirúrgica que tiene como finalidad la extirpación total o parcial de la glándula tiroides, glándula situada en la parte central del cuello, cuya función es la producción de las hormonas tiroideas. La tiroidectomía puede ser parcial (como la hemitiroidectomía, en la que se extirpa sólo la mitad de la glándula) o puede ser total. En este último caso, será necesaria una medicación sustitutiva de forma continuada, para conservar la función que realizaba la glándula tiroides antes de la operación.

La intervención se realiza bajo anestesia general, a través de una incisión en el cuello, siguiendo un pliegue cutáneo natural para conseguir que la cicatriz sea lo más estética posible.

En el caso de aparición de un nódulo tiroideo (es decir, una lesión en el interior del tiroides de forma redondeada) o de un tumor, la extirpación permite, en primer lugar, diagnosticar con precisión la lesión y, en segundo lugar, la curación. En el caso del hipertiroidismo la intervención quirúrgica permite reducir la actividad del tiroides normalizando así, los síntomas del paciente. Y en el caso del llamado bocio, la extirpación mejora el aspecto externo del cuello.

En algunos casos es necesario extirpar los ganglios cercanos a la glándula, durante la misma intervención. En ocasiones, también puede ser necesario añadir algún tratamiento complementario tras la cirugía como por ejemplo, la radioterapia o la quimioterapia.

 

 

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