Equilibrio y Audición – La experiencia de Carmen. El audífono

FOTOGRAFIA: VIRGILIO FERRI

Todo me da vueltas, el ventilador del techo vuela por toda la habitación, tengo miedo, asustada con taquicardia, me sube la tensión… Cuál será el origen de esto? Así tuve varios episodios, otras veces ruidos en el oído.

Empiezo el recorrido por algunas especialidades médicas: urgencias, medicina general, dentista, traumatólogos, otorrinos, con las correspondientes pruebas, analíticas… Por fin llego al traumatólogo adecuado que me envía al otorrino definitivo.

De nuevo más pruebas y algunas desagradables, pero ya tengo un diagnóstico: el problema me viene del oído. No sabía de que iba aquello, pero me informan y me informo.

En la siguiente visita me confirman que he perdido más del 50% de audición en el oído izquierdo, se intenta recuperar, pero no es posible. Sentencia: tendré que llevar audífono. Quedé impactada, se me saltaron las lágrimas… yo canto en un coro hace muchos años, toco el piano y la música ha sido en mi vida un pilar importante.

Me imaginé en el peor escenario… el otorrino me intentó animar…Cuando salí pude llorar y desahogarme con mi hermana que me acompañaba… Pasé unos días asumiendo y recapitulando hasta que me dije:

Tengo 69 años y he pasado por situaciones muy difíciles tanto físicas como psíquicas, así que esto no es nada…, recordé las muchas caídas por inestabilidad en las que me había roto la muñeca, codo, hombro, las 2 pelvis, de nuevo pelvis derecha, con todo lo que conlleva: silla de ruedas, dependencia hasta para las necesidades más básicas etc.

Por fin había descubierto que esa inestabilidad venia del oído.

Estoy viva, llena de energía, con proyectos, así que gracias a que existen estos remedios podemos seguir con nuestras vidas.

Una vez asumida la necesidad de otro artilugio mas, como el audífono, que se suma a las gafas, faja lumbar, plantillas, implantes dentales… la ortopedia en casa, bueno tampoco iba desencaminada, pues soy farmacéutica y estuve a punto de montar una ortopedia…

Empecé las pruebas con el “apoyo inteligente“, a los 2 meses estaba adaptada, hice todo lo que me dijeron, yo quería seguir con la música con audífono o como fuera, seguro que Beethoven los habría usado…

Al principio oía un sonido artificial , no reconocía los sonidos, como si cada oído fuera por su cuenta, fue un proceso… los pájaros, el claxon etc. eran sonidos extraños como si fuera la 1ª vez que los oía… dudaba de su uso.

También miraba de reojo el audífono , como un rechazo/aceptación intermitentes , me recordaba la gente mayor, pero si yo soy mayor, que tontería mas grande, además el nieto de una amiga con 4 años lleva en los 2 oídos por ser prematuro… estamos llenos de prejuicios pensé. Las enfermedades, minusvalías, dependencias no tienen edad, las tonterías tampoco.
Si, a los 2 meses ya era casi normal como las gafas, seguí con mis ensayos de coro y con mi vida habitual, sentí mucha más estabilidad y voy andando deprisa con más seguridad.

En el periodo de los 2 meses de adaptación intenté estar en todo tipo de situaciones para mejor y más rápida adaptación, fui a conciertos, salía mas para acostumbrarme a los sonidos de la vida, estar en silencio, ver la TV, tocar el piano, hablar por teléfono, sitios cerrados, abiertos……

Luego llegó el confinamiento, y parecía que había dado un paso atrás, pero he vuelto a salir y todo ha seguido bien, ya veo que su uso es fundamental.

Puedo decir que estoy contenta, porque oigo en estéreo, estoy más estable al andar y francamente tampoco molesta, es discreto y estéticamente no se nota… bueno que conste que no tengo acciones en la empresa de audífonos y que lo estoy pagando a “cómodos plazos”.

Como este año es de COVID pues la experiencia en playa que me falta, será para otro año.

Seguimos en FASE I

Comentarios cerrados.