Videonistagmografía

La videonistagmografia esta encaminada a conocer la actividad del sistema vestibular,  y en caso de lesión el grado de la misma y su repercusión sobre el en el mantenimiento del equilibrio.

Se realizan habitualmente 2 tipos de pruebas

Prueba calórica.

Prueba Calórica La prueba calórica es la más útil de todas aquellas que valoran la función vestibular y debe ser considerada como el test básico del estudio del sistema vestibular. Fue descrita por Barany en 1906,  el cual  recibió en 1914 el premio Nobel de Medicina por sus trabajos sobre la fisiología del sentido del equilibrio. La calorización del conducto auditivo externo provoca en el interior del canal semicircular una corriente de endolínfa que da lugar al desplazamiento de la cúpula de la ampolla del conducto y por tanto a la estimulación o inhibición del mismo y a la aparición de un nistagmus de dirección determinada (hacia el oído estimulado con agua caliente y huyendo del estimulado con agua fría). Se realizan en total cuatro irrigaciones, dos por oído,  primero con el agua a 30º y luego con el agua a 44º, siempre con intervalos de 5 minutos entre cada estimulación utilizando para cada  irrigación 250cc de agua durante 40 seg. La respuesta nistágmica provocada se registra con un equipo especial de Electronistagmografía (ENG) o Videonistagmografía (VNG). La valoración será tanto cualitativa, alteraciones de la amplitud, del ritmo de los nistagmos provocados, como cuantitativa siendo el parámetro más utilizado la velocidad angular máxima de la fase lenta del nistagmo provocado. Mediante su valoración se determinan tres parámetros: Preponderancia laberíntica, hipovalencia o déficit vestibilar unilateral, cuantifica la diferencia entre las respuestas obtenidas en cada oído. Se calcula dividiendo la diferencias entre las respuestas del lado izquierdo y las respuestas del lado derecho por la suma de las respuestas derechas e izquierdas y se multiplica por 100. La respuesta es normal, simétrica, si el resultado es menor del 20%. Preponderancia direccional, valora la diferencia entre los nistagmos que se producen hacia la derecha y los que se producen hacia la izquierda. Normalmente es inferior al 30%. Reflexia vestibular, Es la suma d las respuestas calientes y frías de cada lado. Cuando se mide la fase lenta del nisagmo varía entre 24 y 96º/segundo.

Los resultados patológicos mas frecuentes son: Paresia canalicular, la respuesta en un oído es significativamente menor. Preponderancia direccional,: los nistagmos hacia un lado son mas intensos que hacia el otro. Paresia canalicular bilateral, existe una disminución de la respuesta en ambos oídos. Hiperrreflexia vestibular, la respuesta nistágmica es de mas intensa de lo normal. Inversión del nistagmo, aparece un nistagmo de dirección opuesta a la esperada. Perversión del nistagmo, predominio del componente vertical. Disrritmia, el nistagmo no es regular en amplitud y frecuencia.

 

Aunque presenta ciertas limitaciones como no poder conocer el nivel exacto de estimulación, estudiar únicamente el conducto semicircular horizontal,  y que la frecuencia de estimulación es muy baja, poco fisiológica, es la prueba vestibular básica.

La prueba calórica se realiza con agua de hielo cuando no se obtiene respuesta con la calorización habitual de 30º y 44º. La finalidad es conocer si existe o no una función vestibular residual en los conductos semicirculares horizontales, lo que es muy útil para valorar los resultados de la  cirugía destructiva; planificar y conocer las posibilidades de la rehabilitación vestibular; o antes de utilizar tratamientos vestíbulo-tóxicos.

Prueba rotatoria

La estimulación rotatoria se basa en las corrientes endolinfáticas de inercia que se producen al provocar un movimientos giratorios de la cabeza. Para realizarlas se sitúa al paciente en un sillón rotatorio con la cabeza flexionada 30º con el fin de que los conductos horizontales se encuentren en el plano mas adecuado de estimulación. Los estímulos utilizados en la prueba rotatoria son:

– Aceleración sinusoidal armónica. El paciente es rotado de forma periódica con un movimiento sinusoidal que se modifica en la fase y velocidad; da lugar a un nistagmo cuya fase rápida es igual al sentido de la rotación. La valoración se realiza por medio de tres parámetros: ganancia, relación de amplitud del movimiento ocular provocado y del movimiento rotatorio inductor, fase, relación temporal del movimiento ocular y rotatorio y simetría, relación entre las ganancias hacia ambos lados en términos de velocidad de movimiento ocular. Se distinguen tres tipos de respuesta: Lesiones unilaterales agudas, se caracterizan por aumento del retraso de fase en las oscilaciones de baja frecuencia y asimetría de la respuesta en las oscilaciones de mayor frecuencia. Lesiones unilaterales crónicas, retraso de fase en las oscilaciones de baja frecuencia con simetría de la respuesta. Lesiones bilaterales, disminución de la ganancia en las oscilaciones de baja frecuencia.

– Prueba Impulsiva: El paciente es sometido a un giro con aceleración progresiva hasta alcanzar una velocidad constante previamente determinada; durante este tiempo, como consecuencia de la corriente endolinfática de inercia provocada, aparece un nistagmo cuya fase rápida es igual al sentido de la rotación, y que desaparece progresivamente al cesar la aceleración y girar el sujeto a velocidad constante. La detención del sillón provoca la aparición de un nistagmo denominado post-rotatorio de sentido contrario al de la rotación inicial. El resultado de la prueba se determina valorando la ganancia, relación entre la velocidad del nistagmo inducido y la velocidad de la cabeza, y la constante de tiempo, tiempo en segundos que tarda la respuesta nistágmica en disminuir al 37% de su valor máximo.

El estímulo rotatorio es más fisiológico, menos molesto y mas controlado, esta sometido a menos variables, que el calórico. Determina las asimetrías en los casos de lesión aguda, pero no evidencia el lado lesionado en las crónicas, y aunque no da información “topográfica” exacta, permite conocer el grado de compensación alcanzado después de una lesión vestibular. Los resultados de las pruebas rotatorias deben estudiarse junto con los obtenidos en las pruebas calóricas, lo que permite tener un conocimiento del estado funcional de cada laberinto por separado y en relación con el otro.

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